Dónde dormir en Gran Canaria, y por qué cambia el viaje
La isla es radial, así que desde casi cualquier punto se llega a todo en el día. Pero el sitio donde duermes decide el tiempo que pasas en carretera, el clima que ves al desayunar y qué excursiones te salen a tiro. Estas son las diferencias reales, sin adornos.

Sur (Maspalomas, Playa del Inglés, Puerto Rico)
Lo que ofrece: sol estable, arena, oferta turística concentrada y salida directa a las excursiones marítimas del sur.
Lo que cuesta: es la zona más construida y la que menos se parece al resto de la isla. Y para ver el norte hay que cruzar.
Las Palmas de Gran Canaria
Lo que ofrece: una ciudad de verdad con playa urbana, vida fuera de la temporada, mucha oferta de comida y la mejor posición para moverse por toda la isla.
Lo que cuesta: no es un destino de resort, y el clima es el del nordeste, con más nubes que el sur.
Norte y noroeste (Gáldar, Agaete, Moya)
Lo que ofrece: la cara verde, cultivos, piscinas naturales y una costa más abrupta y menos masificada.
Lo que cuesta: más nubes, menos infraestructura turística, y los trayectos al sur ya son un rato largo.
Interior y cumbre (Tejeda, Artenara, San Mateo)
Lo que ofrece: el paisaje que la gente no espera, frescor, senderismo desde la puerta y cielo nocturno.
Lo que cuesta: hace frío de verdad en invierno, se conduce despacio por trazado de montaña, y todo lo de costa queda a una hora larga.
La regla que resume todo
Elige el sur si el viaje es de playa con escapadas; elige la capital si quieres una base equilibrada y no dependes de la piscina del hotel; elige el norte o la cumbre si has venido a andar y ver paisaje, aceptando que el clima no es de folleto.
Y una cosa que ahorra disgustos: no elijas por la distancia en kilómetros. En esta isla la carretera de montaña manda sobre el mapa, y 40 kilómetros de interior no son 40 minutos.
Preguntas frecuentes
›¿Se puede ver toda la isla desde un solo alojamiento?
Prácticamente sí, porque Gran Canaria es radial y todo queda a distancia de excursión de día. Lo que cambia según dónde duermas es cuánto tiempo pasas en carretera y qué clima tienes al desayunar.
›¿Merece la pena alojarse en la cumbre?
Si has venido a andar y a ver paisaje, mucho: los senderos salen de la puerta y el cielo nocturno es otro. A cambio hace frío de verdad en invierno, se conduce despacio y la costa queda a una hora larga.
›¿Y si viajo en invierno?
El sur es la apuesta segura para tener sol; en el norte y en la cumbre el invierno trae nubes, lluvia y frío nocturno. Si el objetivo es senderismo, ese frío es una ventaja, no un problema.